Durmiendo con el enemigo. Una realidad del sector inmobiliario en Colombia

En Colombia la industria de los bienes raíces, como otras en este país, tiene muchos desafíos por superar. Lo impactante es que más allá de los factores externos que puedan estar generando aquellos obstáculos, con seguridad el reto más grande está al interior del propio sector inmobiliario y se trata de la falta de ética y de profesionalización.

Mientras hay prestadores de servicios inmobiliarios que prestan sus servicios de manera honesta, competente y con la preparación y actualización que exige la industria, pareciera que algunos intermediarios inmobiliarios olvidan o desconocen que están trabajando con el patrimonio de una familia, de una empresa o de una persona; ignoran que cuando se les encarga intermediar en la venta o arriendo de un inmueble tienen una alta responsabilidad.  Para ellos resulta ser más importante cobrar una comisión que velar de manera auténtica por los intereses de quien les ha confiado la venta o arriendo de un inmueble que puede ser el producto de toda una vida de trabajo. Es por esto que vemos cómo muchos clientes, ya sean propietarios, compradores o incluso arrendatarios, terminan siendo víctimas de un servicio pobre, de una asesoría equívoca o nula, de una gestión comercial centrada en el dinero y no en la persona, y muchos de ellos, al final, resultan viviendo su peor pesadilla: la pérdida o deterioro de su patrimonio.

Esto se da porque allá afuera, en esta jungla llamada sector inmobiliario, abundan personas que de manera irresponsable y nada ética ofrecen sus servicios de intermediación en una venta o un arrendamiento sin tener la más mínima idea de este negocio.  Creen que basta con tener buenos contactos y carisma para desempeñarse en esta industria. Consideran que pueden hacerlo porque precisamente ignoran todos los detalles y conocimientos que se deben tener para adelantar una transacción de bienes raíces. Se centran en la idea primaria de que “yo cobro una comisión por presentar un cliente y nada más”, y prefieren pasar por alto las implicaciones que puede tener la falta de experiencia y formación en temas específicos relacionados con la transacción y que creen que pueden suplir con la ayuda del “Asesor Google”.  Incluso vemos proveedores de servicios asociados a la industria que contribuyen a este tipo de situaciones.

A veces encontramos en portales inmobiliarios artículos que seguramente tienen la noble idea de educar a los actores del sector, pero por el contrario siembran nociones y conceptos vanos y equivocados sobre aspectos jurídicos, tributarios o técnicos de las negociaciones que se pueden adelantar con un bien inmueble; estos portales inmobiliarios asumen la posición facilista de quien solo se involucra y no se compromete, al igual que lo hacen aquellos disque “Agentes Inmobiliarios” que sin preparación alguna, de manera temeraria, salen a ofrecer sus servicios con el único objetivo de ganarse una tajada, un porcentaje que la mayoría de las veces, está muy por debajo de los porcentajes que son costumbre mercantil en el sector inmobiliario, práctica ésta que afecta gravemente a la industria, su prestigio y crecimiento.

Sin embargo, el panorama no es tan desalentador. Desde hace varios años diferentes iniciativas han surgido para cambiar esta realidad.  Desde la Unidad Sectorial de Normalización de Servicios Inmobiliarios (USN SI), liderada por Fedelonjas, se están redactando las Normas Técnicas para el Sector Inmobiliario.  Ya están publicadas dos de esas normas: La Norma NTS SI 01- Código de conducta del inmobiliario. Servicios de arrendamiento o venta de inmuebles; y la Norma NTS SI 02 – Inmuebles en Propiedad Horizontal de Uso Residencial – Requisitos de Administración. La norma NTS SI 01-  Código de conducta del inmobiliario “es una guía clara y específica para quienes ofrecen los servicios de arrendamiento o venta de inmuebles para que sus actuaciones siempre defienda los derechos e intereses de sus clientes, eliminen prácticas que perjudiquen a los colegas, al prestigio de los inmobiliarios y al público en general y controlar las prácticas desleales que vayan en contra de la sana y libre competencia”**.

En el mismo sentido, el año pasado fue radicado el Proyecto de Ley No. 124 de 2017 de Senado “Por medio del cual se dictan normas en intervención económica del Estado en la economía en materia de intermediación inmobiliaria y se establecen otras disposiciones en materia de control de calidad en la prestación de tales servicios”. Esta iniciativa busca entre otros objetivos, profesionalizar a los prestadores de servicios inmobiliarios, además de dictar reglas generales que aplicarían a los contratos de intermediación y mandato inmobiliario.  Adicionalmente, pretende la creación de un registro nacional de los prestadores de servicios inmobiliarios, que será una base de datos única de los intermediarios inmobiliarios que están acreditados para la prestación del servicio.

A estas iniciativas se unen los esfuerzos de diferentes entes privados y agremiaciones de la industria que de manera permanente ofrecen espacios y servicios de capacitación, consultoría, así como acceso a recursos técnicos, de mercadeo y de información que contribuyan a la prestación de un servicio con los más altos estándares de calidad.

Al final, estas diferentes iniciativas son una muestra esfuerzo de la industria inmobiliaria por crecer, superar sus retos y especialmente por velar por la protección de los clientes y de los inmobiliarios que hacen las cosas bien.